Opinión Pública9 de octubre de 20265 min de lectura

El politólogo ante los desafíos de la Venezuela actual

A propósito del Día del Politólogo, el especialista Jesús Castillo Molleda destacó que esta disciplina es una herramienta clave en la Venezuela actual para orientar decisiones acertadas

Jesús Castillo Molleda

Jesús Castillo Molleda

Politólogo · Socio Director Polianalítica

El politólogo ante los desafíos de la Venezuela actual

Cada 6 de octubre se conmemora en Venezuela el Día del Politólogo, una fecha que reconoce la importancia de quienes han asumido como profesión el estudio sistemático de la política, las instituciones, el poder y las relaciones entre el Estado y la sociedad. Más que una celebración gremial o universitaria, esta fecha constituye una oportunidad para reflexionar sobre el papel que corresponde desempeñar a la ciencia política en un país que enfrenta profundas transformaciones.

Hablar del politólogo venezolano es hablar de una profesión que ha tenido que desenvolverse en escenarios particularmente complejos. La polarización política, la fragilidad institucional, las dificultades económicas, los cambios sociales, la migración y la creciente influencia de factores internacionales han convertido al país en un espacio de enorme interés para el análisis politológico.

Pero, al mismo tiempo, han planteado importantes desafíos para quienes tienen la responsabilidad de estudiar e interpretar esa realidad.

La primera función del politólogo es comprender. Parece una tarea sencilla, pero en sociedades altamente polarizadas, comprender requiere mucho más que conocer los acontecimientos. Significa identificar las causas que los producen, los intereses de los actores involucrados, las instituciones que los condicionan y las consecuencias que pueden generar.

La ciencia política no debería limitarse, por tanto, a describir quién gobierna o quién aspira a gobernar. Su objeto de estudio es mucho más amplio: cómo se distribuye el poder, cómo funcionan las instituciones, por qué las sociedades obedecen o cuestionan determinadas decisiones, cómo se construyen los consensos y qué factores explican la estabilidad o la crisis de los sistemas políticos.

En la Venezuela actual, esa tarea adquiere una relevancia particular. El país atraviesa transformaciones que no pueden ser explicadas exclusivamente desde la confrontación política. Existen cambios sociales, económicos, institucionales y culturales que están modificando la relación de los ciudadanos con el Estado, con las organizaciones políticas y con la propia idea de democracia.

Frente a esta realidad, el politólogo tiene el desafío de evitar dos riesgos frecuentes: convertirse en comentarista de la coyuntura o transformarse en vocero de una determinada posición política. Su valor profesional reside precisamente en ofrecer una mirada diferente: fundamentada en evidencia, conceptos, métodos y capacidad de análisis.

Esto no significa que el politólogo deba ser indiferente ante los problemas de su sociedad. Por el contrario, su formación puede colocarlo en una posición privilegiada para contribuir a resolverlos. Pero esa contribución exige preservar la independencia intelectual y distinguir entre el análisis científico de la política y la defensa legítima de determinadas posiciones políticas.

La ciencia política como herramienta para la democracia

Uno de los mayores aportes del politólogo consiste en ayudar a comprender que la democracia es mucho más que la celebración periódica de elecciones. También implica instituciones sólidas, separación de poderes, participación ciudadana, libertad de asociación, pluralismo, Estado de derecho, rendición de cuentas y capacidad para procesar pacíficamente los conflictos.

En sociedades como la venezolana, donde durante años las diferencias políticas han adquirido una intensidad extraordinaria, recuperar la capacidad de diálogo y construir instituciones confiables representa uno de los grandes desafíos colectivos.

En este sentido, el politólogo puede desempeñar un papel fundamental. Puede investigar, asesorar, diseñar políticas públicas, evaluar instituciones, analizar escenarios, contribuir a procesos de negociación y ofrecer herramientas para la toma de decisiones. Su trabajo puede desarrollarse tanto en el sector público como en el privado, en universidades, organizaciones sociales, medios de comunicación, empresas, organismos internacionales y espacios de consultoría.

La profesión, por tanto, no debe ser entendida exclusivamente desde la academia. El politólogo contemporáneo puede ser investigador, docente, consultor, asesor, funcionario público, gerente, analista, especialista en políticas públicas, estratega o incluso ejercer responsabilidades de gobierno. Lo que une estas distintas facetas es una misma capacidad: comprender cómo interactúan el poder, las instituciones y la sociedad.

Una profesión necesaria en tiempos de incertidumbre

La incertidumbre política constituye uno de los mayores desafíos de las sociedades contemporáneas. Las instituciones cambian, las demandas ciudadanas evolucionan, las nuevas tecnologías transforman la comunicación política y los acontecimientos internacionales tienen cada vez mayor influencia sobre las decisiones nacionales.

En este contexto, la capacidad de anticipar escenarios y evaluar riesgos adquiere un valor creciente. El politólogo puede contribuir a identificar tendencias, advertir posibles conflictos y analizar las consecuencias de determinadas decisiones antes de que estas sean adoptadas.

Pero existe también una responsabilidad pedagógica. Una sociedad democrática necesita ciudadanos capaces de comprender sus instituciones, evaluar propuestas y participar de manera informada en los asuntos públicos. El conocimiento politológico no debería permanecer encerrado en las universidades. Tiene el potencial de llegar a la sociedad y contribuir a mejorar la calidad del debate público.

Explicar de manera sencilla conceptos como democracia, Estado, ciudadanía, políticas públicas, representación, gobernabilidad o participación política también forma parte de la responsabilidad social de la profesión.

El desafío venezolano

Venezuela necesita profesionales capaces de estudiar su realidad sin simplificaciones y de pensar el futuro más allá de las urgencias del presente. La reconstrucción de las instituciones, la recuperación de la confianza ciudadana, la modernización del Estado y la búsqueda de mayores niveles de bienestar requieren conocimiento especializado y capacidad para comprender la complejidad de los procesos políticos.

El politólogo puede aportar mucho en esa tarea. No porque tenga respuestas para todos los problemas, sino porque posee herramientas para formular mejores preguntas, identificar alternativas y evaluar las consecuencias de las decisiones.

En definitiva, celebrar el Día del Politólogo significa reconocer una profesión cuyo objeto de estudio es inseparable de la vida cotidiana de las sociedades. Allí donde existen decisiones colectivas, instituciones, conflictos, intereses, liderazgos y ciudadanos, existe también un campo para la ciencia política.

El reto del politólogo venezolano es, entonces, mantener vigente su capacidad de comprender, explicar y aportar. Estudiar el poder sin someterse a él. Analizar la política sin quedar atrapado por ella y poner el conocimiento al servicio de instituciones más eficientes, sociedades más democráticas y ciudadanos con mayor capacidad para participar en la construcción de su propio futuro.

Ser politólogo en la Venezuela de hoy se convierte en una herramienta fundamental para lograr orientar las decisiones asertivas en tiempos de turbulencia política y económica.

Enlace del articulo: https://www.globovision.com/opinion/62812/el-politologo-ante-los-desafios-de-la-venezuela-actual